13 mar 2012

De profesión: Indultado

Leo en la prensa de hoy que se ha indultado al ex secretario general del Departamento de Trabajo de la Generalitat, Josep Maria Servitje (UDC), y al empresario Manuel Lorenzo Acuña, ambos condenados a penas de carcel por delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos en lo que se conoció como el caso Treball. Estos individuos fueron condenados en 1994 y han estado apelando desde entonces. El indulto significa que no pisarán la cárcel. El Gobierno también ha indultado a cinco mossos d'Esquadra condenados en 2009 por un delito de torturas.
Estos indultos se añaden al de Alfredo Sáenz, Consejero Delegado del Banco Santander, hace unos meses.
Esta visto que en este país se premia a los ladrones y sinvergüenzas y que la justicia no es igual para todos. La profesión del futuro no está en las nuevas tecnologías, la profesión del futuro es ser indultado, después de haber robado.

12 mar 2012

¿Cuneros o Trileros?

Hace unos días leía en El Confidencial que UPyD va a proponer acabar con las dietas de los diputados "cuneros" con piso en Madrid. Tengo que admitir que no conocía el término "cunero" que se acuñó en la época de la Restauración y que el articulo define como: "... los diputados ..., con nula o escasa vinculación con el territorio al que representan, pero con privilegios extra en su nómina mensual gracias a las dietas de alojamiento y manutención que el Congreso les reconoce por ser de fuera de Madrid." Actualmente estos diputados reciben 1.823 euros al mes para pagar su alojamiento en Madrid y en circunstancias normales sería hasta razonable. Lo que ya no parece tan razonable es que muchos de estos diputados no tengan vinculación alguna con la circunscripción a la que representan y que hayan sido colocados como "cabeza de lista" por servicios prestados al partido correspondiente. Son diputados que solo tienen casa en Madrid y los hay de todos los partidos: Alfredo Pérez Rubalcaba , Antonio CamachoJesús Caldera y Trinidad Jiménez del PSOEPablo Casado, Andrea Fabra y Gustavo de Arístegui del PP.
Esto me hace recordar el sistema parlamentario inglés por dos razones. La primera por el escándalo que destapó el diario The Daily Telegraph en 2009 sobre como algunos diputados falsearon sus gastos y cambiaron su residencia para, precisamente, reclamar gastos a los que no tenían derecho. El resultado ha sido de varios diputados encarcelados. La segunda razón es el hecho de que a pesar de este escándalo y de que los políticos británicos tienen la  misma mala consideración por parte de sus votantes como sus correligionarios españoles, al menos intentan estar en contacto con estos. Cualquier ciudadano que tenga un problema y necesite ayuda puede pedir una cita para entrevistarse con el diputado que le representa para que este, por ejemplo, interceda ante un organismo de la administración. Estos encuentros se celebran en lo que se denomina   "surgery" que literalmente se traduce como "clínica" y que los diputados organizan periódicamente. La periodicidad, es cierto, depende de si el escaño es uno de los denominados "seguros" o no - cuanto más seguro menos encuentros -, pero es un concepto completamente opuesto al sistema parlamentario español. Al menos en teoría, los diputados ingleses están al servicio del ciudadano - al igual que los funcionarios que allí se denominan "civil servants" o "servidor civil" - en cambio aquí parece que somos los ciudadanos los que estamos al servicio de los diputados y los funcionarios.
Hemos llegado a un punto en que los políticos parecen estar más interesados en sus prebendas que en representar a los ciudadanos y cada vez más parecen trileros dedicados a engañarnos.

5 mar 2012

¿Qué le pasa a EL PAÍS? - II


Sigo con El País. En la edición de ayer (4/3/2012) leo un artículo sobre JazztelEl secreto está en el telefonista. El artículo nos cuenta los vaivenes de la compañía desde sus inicios y como parece que actualmente está levantando cabeza. El artículo es bastante alabador de la compañía y comenta que: "La jugada de tratar al cliente con cierto respeto y profesionalidad le ha salido bien a Jazztel. Y los números lo reflejan."
Si el periodista hubiese hecho bien su trabajo y hubiese querido darnos una visión imparcial sobre la compañía, también debería de habernos ilustrado sobre las artimañas que la compañía usa para captar clientes. Recientemente alguien llamó a mi puerta. Al abrir me encontré con un individuo que se presentó como representante de la compañía de teléfonos y me enseño una factura de Movistar. El sujeto siguió diciéndome que venia a hacerme una oferta para reducir mi factura telefónica. Hasta aquí cualquiera que no sospechara tanto de las personas que se presentan en mi casa sin avisar, pensaría que Movistar en su infinita bondad efectivamente había enviado a uno de sus empleados para decirme como pagar menos en mi factura del teléfono. En mi caso, pregunté al individuo a que compañía representaba y me volvió a enseñar la factura de Movistar. Cuando insistí me dijo que era de Jazztel. Le dije que se fuera si no quería que llamase a la policía. Al rato, cuando bajé las escaleras le encontré en el preciso instante en que una vecina de avanzada edad estaba a punto de firmar el contrato para cambiar de Movistar a Jazztel. Le obligué a irse y llamé a la Policía Municipal de Madrid. Cuando expliqué al policía que me contestó lo que había pasado, fue como si le hablara en chino pero esa es otra historia.
Volviendo al artículo, cuando se refería a la oferta televisiva de Jazzztel, encontré la razón del tono alabador del mismo: "......Su socio es Digital + (propiedad de Sogecable, participado por PRISA, editor de EL PAÍS)".

4 mar 2012

¿Qué le pasa a EL PAÍS?

En la edición de hoy del diario El País, me ha llamado la atención el editorial El "caso Urdangarin" y el futuro de la Monarquía, máxime porque he escrito un par de artículos en este blog sobre el caso.
Si hubiese encontrado el periódico abierto por la página de este artículo, después de leerlo hubiese asegurado que había estado leyendo el diario monárquico ABC en vez de El País. Mientras no tengo nada que objetar a los datos objetivos del artículo, si tengo bastantes objeciones a la opinión del editorial y al tono casi insultante hacia cualquiera que no le guste la monarquía como forma de gobierno y prefiera una república.

Cito textualmente:
- "España no necesita de un debate artificial sobre la jefatura del Estado, en un momento además en que todas las energías deben dirigirse a superar los desafíos que plantean el empobrecimiento general de nuestra economía, la tasa de desempleo más alta de Europa, la sequía del crédito (y la del campo) o el previsible deterioro del clima social."
- "Prácticamente nadie duda hoy —y ese nadie incluye a los más relevantes republicanos de nuestra historia reciente— que el Rey y la Corona han rendido y seguirán prestando servicios impagables a la libertad de nuestros ciudadanos, a la democracia española, a su construcción y desarrollo y a su prestigio e influencia en la escena internacional."

Yo no pongo en duda la legitimidad constitucional de la Monarquía, pero esa misma Constitución me da el derecho a opinar libremente y a entablar un debate sobre otras posibles formas de gobierno.
Estoy de acuerdo en que prácticamente nadie duda de los servicios que el Rey ha prestado y seguirá prestando a España, otra cuestión es el futuro cuando el Rey ya no esté. La Constitución se puede modificar según el Artículo 168 y espero que haya un debate en el futuro para que los españoles podamos decidir continuar con la Monarquía o declarar una República.


16 feb 2012

¿Necesitamos una nueva Magna Carta?

El título de esta entrada puede sonar algo anacrónico, ya que me estoy refiriendo a un documento del Siglo XIII cuando los Barones feudales ingleses y la iglesia impusieron al Rey Juan de Inglaterra el documento conocido como la "Magna Carta". Dicho documento, con el que los Barones consiguieron conservar sus privilegios y limitar el poder del monarca, fue la base para desarrollar la ley constitucional en el Reino Unido . También ha servido como fuente de inspiración de otras constituciones, incluida la de Estados Unidos.
Esta introducción me lleva a las recientes declaraciones de la portavoz del Consejo General del Poder Judicial, Gabriela Bravo, en relación a la imputación de Iñaki Urdangarin por fraude a la Administración y malversación de caudales públicos. Primero dijo que "no todos los imputados son iguales" y un par de días después dijo que sus palabras se habían malinterpretado y que efectivamente "todos los ciudadanos son iguales ante la ley" - en fin, le daremos el beneficio de la duda.
También se ha escrito mucho sobre el hecho de que la prensa y diferentes comentaristas ya han condenado al Sr. Urdangarin incluso antes de que haya declarado en el juicio que se sigue por las presuntos delitos. Desde aquí quiero dejar bien claro que acepto la presunción de inocencia del Sr. Indungarin y la de cualquier persona, pero lo que si parece probado es que efectivamente ha habido cierto trato de favor y ciertos episodios no muy claros.  ¿Qué sabia la Casa Real, incluida la Infanta Cristina, sobre los negocios del Duque de Palma?  ¿Fueron los negocios del Duque la razón de que el Rey pidiese a Cesar Alierta de Telefónica que emplease a su yerno y le enviase a EE.UU?
En palabras del Rey en su último discurso de Navidad: "Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione. Afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos."
Efectivamente, la sociedad está reaccionando. Quizás sea hora de plantearnos que puede aportar la Monarquía a España a partir de ahora y empezar a pensar en otra "Magna Carta" en la que solo haya representantes elegidos cada cuatro años y que, a la vez, puedan ser reemplazados.

7 feb 2012

¿El fin de la ideología?

Recientemente, un amigo me preguntaba si actualmente existen diferencias entre la "izquierda" y la "derecha", sobre todo teniendo en cuenta que, a excepción  de los extremistas, los partidos políticos suelen describirse con ciertos matices como de "centro", "centro derecha o izquierda", "socialdemócratas", etc. A estos matices que no son ni blanco ni negro, más bien un tono gris, hay que añadir el hecho de que la mayoría de las economías se rigen por las reglas del libre mercado y que, en la Unión Europea por ejemplo, los países miembros han cedido parte de su soberanía a una Comisión de tecnócratas y por tanto tienen cada vez menos autonomía en decidir políticas individuales para sus países basados en ideología.
En 1960, el sociólogo norteamericano Daniel Bell, publicó su libro "El fin de la ideología". En su libro, Bell, vaticinaba que las ideologías que surgieron en los siglos XIX y XX se volverían obsoletas y no tendrían cabida en una sociedad "posindustrial" dirigida por tecnócratas. La idea no era nueva y Marx ya hablaba de una sociedad "poscapitalista" sin clases.
¿Hay, entonces, diferencia entre la "izquierda" y la "derecha? Mi respuesta es que definirse como de una u otra ideología, exceptuando los extremismos, es más una cuestión de principios. Creo que la diferencia está en que alguien de izquierdas respeta la libertad del individuo para elegir su forma de vivir y de pensar, sin imponer sus propias ideas, mientras que alguien de derechas busca imponer sus ideas a todo el mundo. Obviamente, también en esto hay matices y no todo el mundo, ya se defina como de derechas o de izquierdas, es igual.